POEMA: Oda al Indigente
ODA AL INDIGENTE
Aún más silencio que sombra,
más sombra casi que hombre,
casi nada.
Criatura que ni se nombra
pues ya ni le queda nombre
ni morada.
Cruza furtivo las calles
con el alma desgastada
el mendigo,
el mísero trotacalles
que bajo noche asolada
busca abrigo.
Con más soledad que llanto,
carne herida del castigo,
en la esquina
sombría y cruel del espanto
tan solo es parte y testigo
de la ruina.
Del ayer cenizas lleva
sobre su piel clandestina,
flor marchita
del recuerdo, oscura cueva
y atroz dolor de una espina
infinita.
A rastras lleva la vida
por esta ciudad maldita
y hambrienta.
Brutal verso sin medida
que tras las brumas se agita
cual tormenta.
Sombra que señala el dedo
gris de la dama opulenta,
va sin nombre
con más silencio que miedo
bajo la noche sedienta;
casi hombre.
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